
| Texto: Mercedes García Pazos
En 1994, poco antes de dejarnos, Juan Lara reflexionaba sobre la Feria y la pintura, un pensamiento oportuno en un pintor que había ilustrado tantos carteles de Feria durante más de cincuenta años. Consideraba entonces como ingredientes indispensables, por comunes, el colorido, la luz, la alegría del festejo, no siendo trabajo fácil pues son muchas las condiciones a las que se debe ajustar un cartel.
Para los carteles Lara se inclinaba por la técnica del gouache pues aporta soltura en la ejecución y da resultados brillantes, al fin y al cabo peculiaridades apropiadas para tales anuncios. En los temas prefería los populares y escenas festivas que recojan en una secuencia todo el contenido de la fiesta y lo haga comprensible al espectador a un primer golpe de vista. Estos requisitos los había puesto ya en práctica entre las décadas de los cuarenta y noventa del pasado siglo, durante toda su vida, en más de una docena carteles de Feria, algunos tan populares que se reeditaron en nuevas ocasiones.

